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Programa de Gobierno - 5. Diversidad cultural y democratización de los medios de comunicación PDF Imprimir E-mail
Indice del artículo
Programa de Gobierno
Terminar con la discriminación
La crisis que nos amenaza
1. Terminar con la exclusión política
1.1. Asamblea Constituyente y nueva Constitución Política
1.2. Fortalecer la Sociedad Civil para ampliar la Democracia
1.3. Defender la probidad pública y privada.
2. desarrollo Económico para las mayorías
2.1. Nueva estructura productiva.
2.2. Recursos naturales y medioambiente
2.3. Política energética.
2.4. Política minera.
2.5. Nacionalización del agua.
2.6. Aporte del mundo rural al desarrollo
2.7. Pequeñas empresas.
2.8. Fortalecer la posición negociadora de los trabajadores.
2.9. Desconcentración territorial.
2.10.Urbanismo y Ciudades.
2.11.Infraestructura y Servicios de Transportes.
2.12.Transporte Urbano.
2.13.Recuperación del sector público.
2.14.Enfoque Macroeconómico
2.15. Política fiscal y reforma tributaria.
2.16.Terminar con los monopolios y la colusión de precios.
3. Terminar con la discriminación social y el abuso contra los consumidores
3.1.Educación
3.2.Salud
3.3.Previsión
3.4.Consumidores, usuarios y clientes vulnerables
3.5.Política Deportiva
4. Ampliar la protección de los Derechos Humanos
4.2.Libertades y Derechos de la Mujer
4.3.Unión civil de personas de un mismo sexo.
4.4.Violencia y seguridad
4.5.Prevención de drogas.
5. Diversidad cultural y democratización de los medios de comunicación
5.2. Democratizar los medios de comunicación.
6. Integración con América Latina y desmilitarización
6.2. Los Desafíos de Defenza
7. Enfrentar la crisis priorizando el empleo
Todas las páginas

 

5. Diversidad cultural y democratización de los medios de comunicación

5.1. Diversidad cultural

La larga dictadura y el sistema neoliberal imperante han logrado provocar una profunda regresión cultural en el país, que la democracia no ha sido capaz de contrarrestar.

Hoy prima en la sociedad chilena un individualismo extremo, con pérdida de lealtades y solidaridades. La austeridad, la honradez y el trabajo colectivo, valores que caracterizaron generalmente en el pasado a la sociedad chilena, han abierto paso a la conquista del éxito individual asociado a la riqueza, la ostentación, el poder, el consumo suntuario y a la construcción de imágenes ante la opinión pública.

Estos nuevos valores impuestos al país por una minoría, plantean exigentes aspiraciones, especialmente a los jóvenes, quienes tienen el desafío cotidiano de acumular riquezas o poder a cualquier costo.

Junto al individualismo y al éxito, asociados al dinero y al poder, se ha impuesto en el país una visión unilateral y conservadora en temas tan trascendentes como la familia y la sexualidad. En este plano, los medios de comunicación, concentrados en manos del poder económico y de sectores ultramontanos, son utilizados no sólo como instrumento de defensa de los intereses empresariales, sino también para socializar al país en un pensamiento conservador, cuyas características principales son la impotencia, la resignación, y la consecuente disciplina.

Mientras se elude, por ejemplo, la discusión sobre el SIDA, el aborto y la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, se condenan las manifestaciones de la sexualidad juvenil, o se es implacable con el embarazo adolescente, el capital no tiene inhibiciones para reproducirse mediante una publicidad televisiva y escrita basada en la exacerbación del sexo.

La derecha política y el poder empresarial promueven el ultraliberalismo económico, que le viene bien a sus negocios, pero paralelamente impiden las libertades y la diversidad cultural. Esta doble moral cierra los ojos a la realidad, impidiendo el progreso y la verdadera modernidad.

Por otra parte, la economía de mercado, con un Estado poco vigoroso, ha debilitado el desarrollo cultural del país y a sus creadores. En efecto, aquellas actividades que no tienen demanda suficiente en un público concebido como mercado, condicionado y manipulado por los medios de comunicación, se encuentran totalmente desprotegidas. Existe, entonces, lo que pudiéramos calificar de una dictadura de la mediocridad, que condena a las grandes mayorías a una cultura superficial, sin alternativa.

Además, el acceso de las grandes mayorías a las manifestaciones de la cultura tradicional de origen europeo es prácticamente inexistente mientras el sistema comunicacional imperante ha devaluado en el imaginario colectivo a la cultura popular y de los pueblos originarios, percibida en consecuencia como marginal. Esta devaluación se extiende a las manifestaciones culturales latinoamericanas y del resto de los países del otrora llamado Tercer Mundo. El resultado es nefasto.

En tales condiciones, priman hoy los lenguajes artísticos de fácil decodificación, limitando con ello el desarrollo del intelecto y la imaginación, especialmente en niños y jóvenes de origen popular, que aprenden que su propia cultura, sus manifestaciones artísticas, su aspecto y hasta su acento, son de segunda categoría.

El mercado impone en cartelera películas norteamericanas, de dudoso valor artístico, dejando de lado el cine latinoamericano, europeo y de otras latitudes, con lo cual no se puede esperar que el pueblo desarrolle el gusto por formas alternativas de expresión en el cine y otras formas artísticas.

Aún más pobres son los espacios de entretenimiento y diversión de la televisión, que constituyen una cadena permanente, uniforme, de banalización de la vida nacional. Los noticieros, a su vez, complementan este panorama y aportan igual grado de uniformización.

La proyección económica internacional de Chile contrasta con su escaso desarrollo cultural, lo cual, en definitiva, frena las potencialidades de la sociedad en su conjunto. En efecto, el arte y la literatura desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la creatividad, en la capacidad de reflexionar, de producir nuevas ideas, de asumir críticamente la realidad y formular propuestas innovadoras para transformar el presente y construir un futuro más pleno.

Al mismo tiempo, del desarrollo de la creatividad depende la afirmación de nuestra identidad como nación para enfrentarnos a los problemas políticos, económicos y sociales con opciones nuevas que respondan a nuestra propia realidad. El desarrollo es mucho más que el crecimiento económico y el avance tecnológico. El verdadero desarrollo exige respuestas apropiadas a las necesidades culturales de la población.

El Estado chileno se encuentra lejos de haber cumplido con sus responsabilidades de promover el desarrollo cultural. Por una parte, existe en el país una gran dispersión institucional que impide una política cultural coherente; por otra, los recursos destinados por el Estado a la cultura son miserables.

Para que las políticas culturales sean efectivas, la participación de todos los artistas del país debe ser orgánica y permanente. Para ello la Subsecretaría de Cultura debe mantener una relación estrecha con sindicatos, sociedades, fundaciones y asociaciones de artistas, creadores y artesanos, para conocer sus demandas y necesidades, con el propósito de trabajar políticas culturales con/para/por quienes son las bases activas de esta actividad.

Proponemos,

a) Construir, habilitar y poner en funcionamiento Centros Culturales a lo largo de todo país, dotados de infraestructura y presupuesto permanente.

Estos Centros Culturales deberán ser el núcleo y centro de los intereses culturales de la ciudad y la región. Su misión será la de crear un vínculo con la comunidad y los creadores locales, formalizando colaboraciones permanentes con otros creadores, de otras regiones, con el propósito de crear una red cultural.

Los Centros Culturales promoverán y financiarán residencias permanentes de creadores con el propósito de que estos trabajen junto a los artistas locales, formando escuela, generando audiencias y potenciando la difusión.

Estos Centros Culturales permitirán absorber la alta cesantía de jóvenes que año a año egresan de diversas carreras artísticas ofrecidas por las universidades y que no encuentran donde ejercer su profesión.

Los Centros Culturales contarán con elencos estables de creadores, Docentes, Escritores, Artistas Visuales, Cineastas, Poetas, Teatro, equipos técnicos y personal administrativo, gestores culturales, productores, periodistas, debidamente remunerados.

Los Centros Culturales contarán con salas de exposiciones, salas para talleres y seminarios permanentes de literatura, talleres de pintura y creaciones audiovisuales, guión, y darán permanente cabida a todas las manifestaciones artísticas.

Establecer porcentajes obligatorios de creación y transmisión de creaciones nacionales en los canales de TV y radios;

a) Crear una comisión de expertos que recorra escuelas, colegios, liceos, universidades, comunidades locales, comunidades de pueblos originarios, para identificar y apoyar la formación de jóvenes creadores que por su talento y vocación serán tomados a cargo por el Ministerio de Cultura para su formación.

b) Aumentar considerablemente las becas de excelencia a jóvenes talentos en todas las disciplinas artísticas;

c) Simplificar el sistema de postulación para los Fondos Concursables en el caso de creadores consagrados o/y jóvenes talentos, que se consideren un manifiesto aporte cultural al país por su comunidad, sus pares, la crítica, y expertos académicos;

d) Establecer en escuelas, liceos y colegios la obligatoriedad de asignaturas y talleres de creación artística, ofrecidas por profesionales y creadores, para formar desde temprana edad en el placer y hábito por la cultura y dar trabajo a los creadores.

e) Establecer una institucionalidad que promueva el respeto y protección del Estado (previsiones, leyes sociales, judiciales, asistencia médica), a los creadores que se encuentran en su vejez y desamparados;

i) Construir o habilitar casas donde las personas que han dedicado su vida a la cultura puedan pasar sus días de manera digna, bajo la protección estatal, cuando se encuentren en situación de desamparo y/o enfermedad

i) Eliminar todo tipo de censura cultural, para garantizar la libertad de creación y difusión artística, libertad de opinión e información;

j) Poner término al IVA en los libros, impuesto que constituye una señal adversa a la cultura y que, además, tiene efectos negativos en el comercio de los libros en América Latina;

k) Destinar recursos especiales para el financiamiento de programas televisivos culturales, con una línea especial de apoyo a los canales televisivos por cable en las regiones;

l) Establecer un fondo de apoyo a las manifestaciones culturales y artísticas de los pueblos originarios;

m) Asegurar el financiamiento total de las obras culturales nacionales, para asegurar un ingreso digno a los artistas y favorecer la accesibilidad de todos los/as chilenos a las creaciones.



 

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